San Juan de Ávila, Maestro de santos

Hoy 10 de mayo, celebramos la festividad de nuestro Cotitular, San Juan de Ávila. De manos de nuestro vocal de Cultos y Evangelización, Juan Antonio Jíménez Gómez nos acercamos a la figura del Doctor de la Iglesia y Maestro de Santos.

SAN JUAN DE ÁVILA, MAESTRO DE SANTOS

San Juan de Ávila ingresó hace pocos años en un exclusivo club, el de los Doctores de la Iglesia, formando con ello parte de la intelectualidad católica al igual que San Agustín o Santo Tomás de Aquino.

Si por algo se ha conocido a San Juan de Ávila es por ser “maestro de santos” pues aconsejo notablemente a importantes figuras religiosas de nuestra historia tales como Santa Teresa de Jesús, San Juan de Ribera, Fray Luis de Granada, San Pedro de Alcántara y muchos más.

Santo de personalidad inabarcable y a veces a contracorriente impregnada del humanismo más hermoso.

Nació en Almodóvar del Campo, de familia acomodada, hidalgo de cuna lo que posibilitó que pudiera dedicarse a estudiar Gramática y Latín desde pequeño y posteriormente Leyes en la Universidad de Salamanca. Fue en esta ciudad donde experimentó una profunda conversión espiritual, de vuelta a su localidad natal llevó una vida de recogimiento, piedad y penitencia. Fue aconsejado por un religioso franciscano para que estudiara Artes y Teología en Alcalá de Henares; y fue allí donde tuvo contacto con el humanismo de Erasmo y con las corrientes reformistas, además de conocerlas diversas escuelas teológicas y filosóficas. Trabó amistad con personajes de gran talla intelectual como Pedro Guerrero, arzobispo de Granada, el Padre Francisco de Osuna o incluso del mismo San Ignacio de Loyola.

Se ordenó sacerdote en 1526 y como señal del estilo de vida que iba a llevar, repartió a los pobres la importante herencia recibida de sus padres. Nunca buscó puestos de relieve como era normal en clérigos bien formados, más bien al contrario, decidió ir a misiones para lo cual se trasladó a Sevilla con el ánimo de partir a las Américas, pero alertado el arzobispo de Sevilla Alonso Manrique de su gran valía le ordenó quedarse y hacer misión aquí en nuestras tierras como predicador itinerante.

Se estableció por un tiempo en Écija y posteriormente en Córdoba donde irradiará su apostolado por toda Andalucía en especial en Granada donde convirtió a san Juan de Dios que desde ese momento sería un gran amigo del maestro Ávila también llegó a aconsejar a San Francisco de Borja.

Sus predicaciones  eran famosas pues las basaba en la oración, el sacrificio, el estudio y sobre todo en el ejemplo. Aunque fue solicitado para varios obispados incluso para el cardenalato, renunció a todos esos honores, el nunca aceptaba limosnas ni pago por sus sermones ni se alojaba en casas de ricos ni palacios episcopales tal era su decisión de vivir pobremente.

No solo fue un gran predicador también, preocupado por la formación, creó colegios (unos 20) incluso la Universidad de Baeza fue creación suya.

Pasó los últimos años de su vida en Montilla donde escribe la mayor parte de sus cartas a muchos e importantes personajes de la Iglesia que pedían su consejo y dirección espiritual; también revisó sus escritos en especial su obra señera “Audi filia” que fue el primer libro de lengua vulgar donde se expone el camino de perfección para todo cristiano.

San Juan de Ávila no hizo testamento pues afirmo que nada tenía, si pidió que se celebraran muchas misas por él; murió el 10 de Mayo de 1569 y fue muy recordado por todos sus discípulos, Santa Teresa de Jesús llegó a decir “lloro porque pierde la Iglesia de Dios una gran columna”.

Los expertos de su vida le adjudican ser iniciador de la ascética y de la mística con amplios conocimientos bíblicos, patrísticos, teológicos y humanísticos. Fue reformador, pedagogo y evangelizador y por encima de todo gran comunicador. Tenía un estilo natural, elegante y cálido al modo paulino, repleto de figuras atractivas que servían para comunicar los grandes principios de la fe tanto a sabios como a gente sencilla.

Fue beatificado por León XIII y canonizado en 1970 por Pablo VI; Pio XII ya lo hizo patrono del clero secular español en 1946 y Benedicto XVI lo nombró Doctor de la Iglesia.

 

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