¿Qué es Pentecostés?

Hemos celebrado apenas unos días la fiesta de Pentecostés, poniendo con ello fin al tiempo Pascual, pero, ¿realmente sabemos que tradición tiene esta fiesta, en qué consiste esta celebración, o qué importancia tiene?
Tradicionalmente tiene su origen en la religión judía, la fiesta de Pentecostés, se asigna con el vocablo Hebreo “Shavuot”, que literalmente significa “semanas”. Se celebraba el día 6 del mes de Siván (Junio), para conmemorar la promulgación de la ley.
Esta gran fiesta de acción de gracias, es también llamada fiesta de la cosecha, o de las semanas, debido a que se celebra siete semanas después de la pascua y de la fiesta de los panes sin levadura. (Exo. 23:16, Núm 28:26-31).

Y fue precisamente en la celebración de esta fiesta judía cuando sucedió el acontecimiento más trascendente para los cristianos después de la Resurrección de Cristo la venida del Espíritu Santo.
“Al cumplirse el día de Pentecostés, estando todos juntos en un lugar, se produjo de repente un ruido proveniente del cielo como el de un viento que sopla impetuosamente, que invadió toda la casa en la que residían. Aparecieron, como lenguas de fuego, que se posaron sobre cada uno de ellos, quedaron todos llenos del Espíritu Santo; y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, según que el Espíritu les otorgaba expresarse. Residían en Jerusalén judíos varones piadosos, de cuantas naciones hay bajo el cielo, y habiéndose corrido la voz, se juntó una muchedumbre, que se quedó confusa al oírles hablar cada uno en su propia lengua. Estupefactos de admiración, decía: Todos estos que hablan, ¿no son galileos? Pues ¿cómo nosotros los oímos cada uno en nuestra propia lengua, en la que hemos nacido? Partos, medos, elamitas, …los oímos hablar en nuestras propias lenguas las grandezas de Dios. Todos, fuera de sí y perplejos, se decían unos a otros: ¿Qué quiere decir esto? Otros, burlándose, decían: Están bebidos” (Hch 2,1-13).

¿QUÉ OCURRIÓ EN AQUELLA HABITACIÓN EL DÍA DE PENTECOSTÉS?
Lo que les ocurrió fue que se les “abrieron los ojos” y reconocieron dónde y cómo se manifiesta el Espíritu y desde entonces decidieron dejarse conducir por Él. Los discípulos “llenos del Espíritu Santo” entendieron que la mejor forma de vivir conforme a la voluntad de Dios era la de “dejarse llevar por el Espíritu” (Rm 8,14). Pero como podemos reconocer hoy, en nuestro mundo y nuestra historia, al Espíritu; y en qué consiste dejarse conducir por Él. Supone ante todo prestar atención a los frutos que él sigue produciendo entre nosotros.

¿DONDE SE MANIFIESTA HOY EL ESPÍRITU DE DIOS?
-Allí donde hay personas que se desviven por los demás y que son capaces de amar a pesar del egoísmo que les rodea.
-Allí donde hay hombres buscadores de verdad que son luchadores empeñados en hacer frente a la injusticia en forma de dominio y opresión.
-Allí donde hay hombres que confían en las posibilidades de futuro; allí donde hay iniciativas, creatividad es donde el espíritu se muestra eficaz.
-Allí donde brota la palabra profética, que denuncia el mal y la opresión del pobre; allí donde los hombres sufren persecución por levantar su voz en nombre de los que no tienen voz…
-Allí donde los hombres superan sus dificultades, donde se acepta al que es diferente en raza, lengua o cultura; allí donde se pone en práctica la solidaridad.
Allí donde ocurre todo esto, y más, reina el Espíritu de Dios; y el Reino de Dios comienza a ser real.

Y NOSOTROS ¿QUE DEBEMOS HACER PARA DEJARNOS CONDUCIR POR EL ESPÍRITU?
-Desear que el Espíritu ilumine nuestra vida, que esté presente en la toma de decisiones importantes en nuestra vida… Lo primero es invocar al Espíritu, pedir su asistencia.
-Confiados en el poder de la invocación, hemos de procurar ver la vida, propia y del mundo, en clave positiva y optimista, porque el Espíritu impulsa la creación hacia el futuro deseado por Dios. Confiar en la guía del Espíritu es tener fe en las posibilidades del hombre…
-Muchas veces, dejarse llevar por el Espíritu, requiere renunciar a nuestros propios cálculos… Es necesario arriesgarse, desinstalarse, aventurarse a lo nuevo…

A MODO DE REFLEXIÓN.
Estas preguntas podrían servirnos para un momento de oración y reflexión:
-¿Qué hago yo para captar lo el Espíritu “me sugiere” a través de personas, hechos o acontecimientos…, que se relacionan con mi vida?.
-¿Qué personas me han orientado e iluminado en las decisiones que he debido tomar?.
-¿Recuerdo algún hecho o acontecimiento que haya marcado especialmente mi vida? ¿Cuál?
-¿Tengo interés por conocer dónde y cómo actúa hoy el Espíritu. En qué lo manifiesto?
-¿Qué actitudes de los hombres de nuestro tiempo demuestran que el Espíritu de Dios actúa en donde ellos están?
-¿Qué palabras, de denuncia o proféticas, recuerdo haber oído últimamente que me hayan producido la impresión de que han sido inspiradas por Dios?

A MODO DE CONCLUSIÓN
Todos poseemos ya el Espíritu y sus dones…
SABIDURÍA, es darse el gustazo de vivir en cristiano.
ENTENDIMIENTO, es como captar la presencia del amigo en todas partes
CONSEJO, es como una intuición para saber siempre lo que Dios quiere
CIENCIA, es saber elegir y ver en todo ello la presencia del amor de Dios
FORTALEZA: es afrontar con él las dificultades, como el niño con su padre
PIEDAD, es sentir que Dios es tu Padre
AMOR DE DIOS, es respeto, veneración, y no miedo hacia nuestro Padre Dios.
Es cuestión de saberlo valorar, tomar conciencia de la fuerza espiritual que Dios nos regala, y corresponderle con disponibilidad… como talante y actitud de vida.

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