Festividad de San Juan de Ávila

Hoy, 10 de mayo, celebramos la Festividad de nuestro Cotitular, San Juan de Ávila. De manos de nuestro vocal de Cultos y Evangelización, Juan Antonio Jíménez Gómez, nos acercamos a la figura del Doctor de la Iglesia y Maestro de Santos.

El título de “Maestro” o “Padre Maestro” le ha acompañado siempre. Ni siquiera desapareció cuando lo proclamaron beato o lo inscribieron en el catálogo de los Santos. El título de “Maestro” o “Doctor” entraña una relación directa a la doctrina que enseñó. Una doctrina, a decir de los especialistas, eminente, universal y de gran actualidad.

“Pocos doctores de la Iglesia han tenido tanta influencia como él”, afirman sus comentaristas. En el siglo XVIII, el cardenal Astorga, arzobispo de Toledo, escribe al Papa Clemente XII en estos términos: “A las prendas del Padre Ávila se ajusta la idea de una Santo Padre Doctor de la Iglesia”.

El Papa León XIII lo señala entre “los excelentes pregoneros de la suprema Verdad, sabiduría y santidad… a quien se reconocía el sobrenombre de Maestro”.

San Juan de Ávila ha sido estudiado, principalmente, como maestro de vida espiritual en los estados de vida sacerdotal y consagrada, pero su doctrina y maestría se extiende a todas las facetas de la vida cristiana, como se aprecia en la lista de los destinatarios de sus cartas y los oyentes de sus sermones. En todos sus escritos se manifiesta su rica personalidad, la amplitud de sus conocimientos teológicos, el dominio de la Sagrada Escritura y de la mejor Patrística.

En la Bula por la que se decretan los honores de los santos al beato Juan de Ávila, Pablo VI subraya que “fue amigo y padre en Cristo de muchos hombres de toda condición, nobles y humildes, sacerdotes y seglares; ellos fueron el consuelo en sus trabajos, obras y penas. Al mismo tiempo le unía una estrechísima amistad con los santos: Juan de Dios, Francisco de Borja, Pedro de Alcántara, Ignacio de Loyola, Juan de Ribera, Tomas de Villanueva, Teresa de Jesús. Entre ellos gozó de gran estima; en especial Teresa de Jesús.

El papa Juan Pablo II nos recuerda que San Juan de Ávila “nos enseña que hay una cultura del espíritu de la cual mana la serenidad y clarividencia necesarias para abordar las mas intrincadas situaciones personales y pastorales, ayudando a distinguir los aspectos efímeros y superficiales de aquellos que enseñan lo que verdaderamente dice el Espíritu a la Iglesia de hoy”.

La Conferencia Episcopal Española lo presenta como “sabio maestro y consejero experimentado”.

Y ello, como escribe Fray Luis de Granada al final de su biografía del santo Maestro, lo hacía sin “perder del todo la unión de su espíritu con El, procurando conservar la quietud interior del ánima entre la variedad y mansedumbre de los negocios del cuerpo, que es obra de varones perfectos”.

Juan de Ávila, maestro, santo y doctor de la Iglesia universal. Sin otro título y otra pasión que la de ser sacerdote secular.

 

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