Es la hora de los laicos

Con este sencillo lema viene anunciando la Iglesia a lo largo del siglo XX la importancia de los seglares en la vida de la Iglesia y consiguientemente en la evangelización del mundo contemporáneo.

Desde Pío XI y el despliegue de la Acción Católica, que puso a los laicos en la vanguardia de la Iglesia, deseosos de aplicar la doctrina social de León XIII, pasando por Pio XII hasta llegar al Concilio Vaticano II, donde queda consagrada la doctrina y el impulso misionero de los laicos en la evangelización del mundo contemporáneo.

Una de las luces del Vaticano II ha sido la inserción de los laicos en el misterio de la Iglesia como parte integrante de la misma para ser sal de la tierra y luz del mundo, para ser levadura en la masa, fermento en medio del mundo, a fin de ordenar los asuntos temporales según Dios.

Dos polos definen la identidad eclesial del laico: Por una parte, su incorporación a Cristo y su pertenencia a la Iglesia por el bautismo y la confirmación; y por otra parte, su inserción en el mundo, con la misión de transformarlo desde dentro. Y todo ello, en la comunión eclesial, en comunión con los pastores, los consagrados y los demás laicos.

Y dos son, por tanto, los peligros más señalados del laicado: Su falta de identidad cristiana, su disimulo cristiano en un mundo que se aleja de Dios; o su falta de incisión en el mundo donde vive, porque se ha desfigurado su identidad cristiana por falta de compromiso. Vivir en el mundo sin ser del mundo, he ahí la tensión en la que ha de vivir un laico. “No son del mundo, como yo no soy del mundo”, dice Jesús (Jn 17, 14).

El seglar participa de la misión de la Iglesia, llevar al mundo la buena noticia de la salvación, según su propia vocación y misión. No sólo anuncia de palabra, sino testimonia con su vida y con sus obras que es posible una vida nueva por la acción del Espíritu Santo en nuestros corazones. Y realiza esta tarea en comunión eclesial con los pastores, con los consagrados y con los demás miembros del Pueblo de Dios.

Un peligro eclesial que acecha a toda agrupación de seglares es la de pensar que el grupo en el que vive y alimenta su fe es imprescindible en la Iglesia y es el mejor de todos los que existen. Desde esta actitud se entra en rivalidades y competitividades impropias de quienes se sienten miembro de un Cuerpo, en el que todos somos necesarios y nadie es imprescindible. Una actitud así se cuida sólo de lo propio, de sus obras, de sus apostolados. Y no se integra en el conjunto. Es lo que el Papa llama frecuentemente autorreferencialidad, que tarde o temprano lleva a la esterilidad pastoral.

Y otro peligro es el clericalismo que no deja crecer a los mismos seglares. Papa Francisco lo ha denunciado varias veces: a veces los curas quieren ocuparlo todo, y así no dejan crecer a los seglares. Y muchos seglares se sienten a gusto así, porque les ahorra asumir responsabilidades. Pero por una razón o por otra, la Iglesia entera no crece, y por el contrario pierde el frescor y la lozanía que le caracterizan.

Por todo esto, se nos ha convocado a un Encuentro diocesano de laicos y la fecha fijada para dicho Encuentro es el 7 de octubre de 2017. Para este encuentro ya comenzó una preparación el 8 de octubre de 2016 en la que una comisión preparatoria fijo unos objetivos:

-Manifestar nuestra fe y la alegría del Evangelio.

-Vivir por nuestra pertenencia a la Iglesia la alegría del Evangelio.

-Profundizar que la Iglesia es un misterio de comunión.

-Cómo afrontar los retos del presente especialmente el campo de la familia, de la vida y de la mujer.

Así pues en octubre de 2017, nuestra Iglesia Diocesana celebrará un gran acontecimiento eclesial que impulsará de manera extraordinaria nuestra pastoral en el seno del apostolado seglar, el Encuentro Diocesano de Laicos (EDL). Con el lema “Unidos para que el mundo crea”, los seglares de nuestra Diócesis de Córdoba nos encontraremos en una jornada de reflexión, celebración, convivencia y manifestación de fe que nos impulse, desde la alegría de nuestra pertenencia a la Iglesia, a un nuevo compromiso de evangelización en todos los campos y ambientes de los que formamos parte en el mundo. Estamos convocados a este EDL todos los seglares de la Diócesis, los provenientes de parroquias, los seglares vinculados a carismas religiosos, los que pertenecen a hermandades y cofradías y todos los que desarrollan su actividad en el apostolado seglar a través de movimientos, asociaciones, grupos y realidades laicales.

Desde la Junta de Gobierno animamos a todos los cofrades de nuestra hermandad a participar en dicho encuentro que como se ha dicho anteriormente se celebrara en próximo 7 de Octubre de 2017 en Córdoba.

Para participar es necesario realizar una inscripción gratuita, el siguiente enlace nos lleva directamente al formulario de inscripción tanto individual como grupal.

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Solemnidad de San Francisco Solano

Celebramos este viernes 14 de julio, la gran fiesta de San Francisco Solano, Patrono de Montilla, y agradezco a la Hermandad del Sagrado Descendimiento que hay querido invitarnos a dirigirnos a todos sus hermanos a través de la página web de esta querida Hermandad.  

Hoy es un día grande para Montilla, pues celebramos el tránsito a la casa del Padre Eterno del Glorioso Francisco Solano.

San Francisco Solano es uno de los santos más atrayentes de la hagiografía católica. Es un santo que siempre estaba alegre. Muchas veces se extasiaba en su oración ante Jesús sacramentado o cuando estaba en su celda. Y la alegría que sentía en su interior la manifestaba tocando un rabel, que la tradición posterior convirtió en un violín, con el que se le suele representar.

Con ese rabelito o arco de madera, con una o dos cuerdas de metal, tocando, cantando y bailando, manifestaba su alegría interior, alabando a Dios. Sus palabras más frecuentes, cuando saludaba o se despedía, eran Glorificado sea Dios o Alabado sea Dios.

Nuestro santo fue un verdadero apóstol en las provincias de Tucumán (Argentina) y de Paraguay, pero especialmente en el Perú. Los muchos milagros que Dios hacía por su intercesión demostraban su grado de unión y de amor a Dios. Él era un milagro viviente, pues apenas comía.

Tuvo muchos dones sobrenaturales como el del conocimiento sobrenatural, éxtasis, levitación, y hasta bilocación y perfume sobrenatural. Tenía una especial relación con los animales. Los toros bravos no le hacían nada y le besaban la mano. A una paloma muerta la resucitó y, los pajaritos se acercaban a él como a un amigo y cantaban con él las alabanzas a su Creador.

Fue un gran predicador, no tanto por su elocuencia, como por los efectos sobrenaturales de sus sermones, por ejemplo en el famoso sermón de las cuatro calles con el que se convirtió e hizo penitencia la mayor parte de los habitantes de Lima.

Su amor a Jesús Eucaristía y a María, nuestra Madre, no tienen nada que envidiar a los santos más eucarísticos o marianos.

Pues solo me queda felicitar a todos los hermanos de la Hermandad del Sagrado Descendimiento que celebran hoy su onomástica, y desearos a todos que paséis unos días agradables de fiesta en honor a Nuestro Santo Patrono, eso sí, invitándoos a pasaros por la Casa Natal de Nuestro Excelsos Solano, la Parroquia de San Francisco Solano, para rezar a Dios que por mediación del Glorioso Solano, nos proteja y conceda nuestras peticiones.

Recibid un cordial y fraternal saludo de Paz y Bien, de vuestro Hermano en Cristo y en María.

José Antonio Trapero Perea

Hermano Mayor de la Hermandad de los patronos.

Hermano de la Hermandad del Sagrado Descendimiento

 

 

 

 

Feria de El Santo

La Hermandad del Sagrado Descendimiento se prepara para la inminente Feria de El Santo.

Como en años anteriores, tras disfrutar plenamente en la cuarta edición de la Feria del Marisco, nos trasladamos hasta el recinto ferial de nuestra ciudad.

Acércate, del 12 al 15 de julio, hasta nuestra caseta, sita junto al escenario, y disfruta del buen ambiente que nos caracteriza.

¡Te esperamos!

 

Novena en honor a San Francisco Solano

Esta tarde se inicia la novena en Honor a San Francisco Solano, Patrón de Montilla. Mañana nuestra Hermandad participará en la Solemne Eucaristía junto a las Hermandades de la Parroquia. De igual manera participará el próximo domingo día 9 junto a la Agrupación de Cofradías de Montilla. Finalmente el viernes 14, Solemnidad de San Francisco Solano, la Hermandad participará en la Solemne Función Principal.

Os animamos a asistir a honrar a nuestro Patrono.

 

Fin de semana de marisco en Montilla! 

Este es el magnífico ambiente que se ha vivido en el Paseo de las Mercedes este fin de semana, disfrutando de la mejor manera, degustando un exquisito marisco fresco recién llegado de Huelva, acompañado de un Viña Verde bien frío de nuestra tierra.

Gracias a todos los que no han querido perderse la cuarta edición de la feria del marisco colaborando, una vez más, con nuestra Hermandad.

 

IV Feria del Marisco

Se acerca el verano y qué mejor manera de combatir el calor que degustando un exquisito marisco fresco, acompañado de un Viñaverde «frío frío» de nuestra tierra, en la cuarta edición de la feria del marisco organizada por nuestra Hermandad.

Acércate hasta el paseo de las Mercedes los próximos días 30 de junio y 1 de julio para disfrutar de este evento gastronómico.

Habrá actuaciones en directo.

¡Buen ambiente asegurado! ¡No te lo puedes perder!

 

Solemnidad del Corpus Christi

Mañana, Domingo 18 de junio, se celebrará en nuestra ciudad la Solemnidad del Corpus Christi, comenzando a las 18.00 horas con la celebración de la Santa Eucaristía en la Parroquia de Santiago Apóstol, concelebrada por los sacerdotes de Montilla.

A continuación, saldrá en procesión el Santísimo, entronizado en la Custodia, disponiéndose a recorrer las calles montillanas.

Un año más, la Hermandad del Sagrado Descendimiento asistirá corporativamente acompañando a Jesús Sacramentado. Los hermanos que deseen formar parte del cortejo y acompañar con cirio al Santísimo Sacramento, deberán comparecer a las 18.00 horas en la Parroquia de Santiago, portando la insignia de la Hermandad y debiendo vestir traje oscuro. Del mismo modo, habrán de guardar durante la Procesión la compostura, orden y seriedad habitual que nos distingue y el acto requiere, manifestando nuestra fe en la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo.

Santa Misa de Hermandad

Mañana, viernes 16 de junio, coincidiendo con el tercer viernes de mes, se celebrará en la Capilla del Sagrado Descendimiento la Santa Misa mensual de nuestra Hermandad.

Dando comienzo a las 21.30 horas, siendo precedida por el rezo del Santo Rosario a las 21.00 horas.

 

Origen del culto a la Eucaristía fuera de la misa

En estas fechas tan especiales en las que celebramos la festividad del Corpus Christi es interesante saber cuándo y de qué forma surge en la Iglesia esta costumbre.

Centralidad de la Eucaristía

Desde el principio del cristianismo, la Eucaristía es la fuente, el centro y el culmen de toda la vida de la Iglesia. Como memorial de la pasión y de la resurrección de Cristo Salvador, como sacrificio de la Nueva Alianza, como cena que anticipa y prepara el banquete celestial, como signo y causa de la unidad de la Iglesia, como actualización perenne del Misterio pascual, como Pan de vida eterna y Cáliz de salvación, la celebración de la Eucaristía es el centro indudable del cristianismo.

Normalmente, la Misa al principio se celebra sólo el domingo, pero ya en los siglos III y IV se generaliza la Misa diaria.

En los siglos primeros, a causa de las persecuciones y al no haber templos, la conservación de las especies eucarísticas se hace normalmente en forma privada, y tiene por fin la comunión de los enfermos, presos y ausentes.

Esta reserva de la Eucaristía, al cesar las persecuciones, va tomando formas externas cada vez más solemnes.

Las Constituciones apostólicas -hacia el 400- disponen ya que, después de distribuir la comunión, las especies sean llevadas a un sacrarium. El sínodo de Verdun, del siglo VI, manda guardar la Eucaristía «en un lugar eminente y honesto, y si los recursos lo permiten, debe tener una lámpara permanentemente encendida».

Estos signos expresan la veneración cristiana antigua al cuerpo eucarístico del Salvador y su fe en la presencia real del Señor en la Eucaristía. Todavía, sin embargo, la reserva eucarística tiene como fin exclusivo la comunión de enfermos y ausentes; pero no el culto a la Presencia real.

Ha de advertirse, sin embargo, que ya por esos siglos el cuerpo de Cristo recibe de los fieles, dentro de la misma celebración eucarística, signos claros de adoración, que aparecen prescritos en las antiguas liturgias. Especialmente antes de la comunión -Sancta santis, lo santo para los santos-, los fieles realizan inclinaciones y postraciones:

«San Agustín decía: «nadie coma de este cuerpo, si primero no lo adora», añadiendo que no sólo no pecamos adorándolo, sino que pecamos no adorándolo»

Por otra parte, la elevación de la hostia, y más tarde del cáliz, después de la consagración, suscita también la adoración interior y exterior de los fieles. Hacia el 1210 la prescribe el obispo de París, antes de esa fecha es practicada entre los cistercienses, y a fines del siglo XIII es común en todo el Occidente. En nuestro siglo, en 1906, San Pío X, «el papa de la Eucaristía», concede indulgencias a quien mire piadosamente la hostia elevada, diciendo «Señor mío y Dios mío»

Primeras manifestaciones del culto a la Eucaristía fuera de la Misa

La adoración de Cristo en la misma celebración del Sacrificio eucarístico es vivida, como hemos dicho, desde el principio. Y la adoración de la Presencia real fuera de la Misa irá configurándose como devoción propia a partir del siglo IX, con ocasión de las controversias eucarísticas. Por esos años, al simbolismo de un Ratramno, se opone con fuerza el realismo de un Pascasio Radberto, que acentúa la presencia real de Cristo en la Eucaristía, no siempre en términos exactos.

Conflictos teológicos análogos se producen en el siglo XI. La Iglesia reacciona con prontitud y fuerza unánime contra el simbolismo eucarístico de Berengario de Tours (+1088). Su doctrina es impugnada por teólogos como Anselmo de Laón (+1117) o Guillermo de Champeaux (+1121), y es inmediatamente condenada por un buen número de Sínodos (Roma, Vercelli, París, Tours), y sobre todo por los Concilios Romanos de 1059 y de 1079 (Dz 690 y 700).

En efecto, el pan y el vino, una vez consagrados, se convierten «substancialmente en la verdadera, propia y vivificante carne y sangre de Jesucristo, nuestro Señor». Por eso en el Sacramento está presente totus Christus, en alma y cuerpo, como hombre y como Dios.

Estas enérgicas afirmaciones de la fe van acrecentando más y más en el pueblo la devoción a la Presencia real.

A partir del siglo XIII y a pesar de que se dan numerosas degradaciones en referencia a la eucaristía pero también se producen en esta época grandes avances de la devoción eucarística. Entre otros muchos, podemos considerar el testimonio impresionante de san Francisco de Asís (1182-1226). Poco antes de morir, en su Testamento, pide a todos sus hermanos que participen siempre de la inmensa veneración que él profesa hacia la Eucaristía y los sacerdotes.

Santa Juliana de Mont-Cornillon y la fiesta del Corpus Christi

A partir del año 1208, el Señor se aparece a santa Juliana (1193-1258), primera abadesa agustina de Mont-Cornillon, junto a Lieja. Esta religiosa es una enamorada de la Eucaristía, que, incluso físicamente, encuentra en el pan del cielo su único alimento. El Señor inspira a santa Juliana la institución de una fiesta litúrgica en honor del Santísimo Sacramento. Por ella los fieles se fortalecen en el amor a Jesucristo, expían los pecados y desprecios que se cometen con frecuencia contra la Eucaristía, y al mismo tiempo contrarrestan con esa fiesta litúrgica las agresiones sacrílegas cometidas contra el Sacramento por cátaros, valdenses, petrobrusianos, seguidores de Amaury de Bène, y tantos otros.

Bajo el influjo de estas visiones, el obispo de Lieja, Roberto de Thourotte, instituye en 1246 la fiesta del Corpus. Hugo de Saint-Cher, dominico, cardenal legado para Alemania, extiende la fiesta a todo el territorio de su legación. Y poco después, en 1264, el papa Urbano IV, antiguo arcediano de Lieja, que tiene en gran estima a la santa abadesa Juliana, extiende esta solemnidad litúrgica a toda la Iglesia latina mediante la bula Transiturus. Esta carta magna del culto eucarístico es un himno a la presencia de Cristo en el Sacramento y al amor inmenso del Redentor, que se hace nuestro pan espiritual.

La nueva devoción, sin embargo, ya en la misma Lieja, halla al principio no pocas oposiciones. El cabildo catedralicio, por ejemplo, estima que ya basta la Misa diaria para honrar el cuerpo eucarístico de Cristo. De hecho, por un serie de factores adversos, la bula de 1264 permanece durante cincuenta años como letra muerta.

Prevalece, sin embargo, la voluntad del Señor, y la fiesta del Corpus va siendo aceptada en muchos lugares: Venecia, 1295; Wurtzburgo, 1298; Amiens, 1306; la orden del Carmen, 1306; etc. Los títulos que recibe en los libros litúrgicos son significativos: dies o festivitas eucharistiæ, festivitas Sacramenti, festum, dies, sollemnitas corporis o de corpore domini nostri Iesu Christi, festum Corporis Christi, Corpus Christi, Corpus…

El concilio de Vienne, finalmente, en 1314, renueva la bula de Urbano IV. Diócesis y órdenes religiosas aceptan la fiesta del Corpus, y ya para 1324 es celebrada en todo el mundo cristiano.

El culto eucarístico se generaliza

Las exposiciones mayores se van implantando en el siglo XV, y siempre la patria de ellas «es la Europa central. Alemania, Escandinavia y los Países Bajos fueron los centros de difusión de las prácticas eucarísticas, en general»

La exposición del Santísimo recibe una acogida popular tan entusiasta que ya hacia 1500 muchas iglesias la practican todos los domingos, normalmente después del rezo de las vísperas. Con el fin de que nunca cese el culto de fe, amor y agradecimiento a Cristo, presente en la Eucaristía, nacen las Cofradías del Santísimo Sacramento, que «se desarrollan antes, incluso, que la festividad del Corpus Christi.

Las devociones eucarísticas, que hemos visto nacer en centro Europa, arraigan de modo muy especial en España, donde adquieren expresiones de gran riqueza estética y popular, como los seises de Sevilla o el Corpus famoso de Toledo.

Las Asociaciones y Obras eucarísticas se multiplican en los últimos siglos: la Guardia de Honor, la Hora Santa, los Jueves sacerdotales, la Cruzada eucarística, etc.

Atención especial merece hoy, por su difusión casi universal en la Iglesia Católica, la Adoración Nocturna, asociación iniciada en París por Hermann Cohen el 6 de diciembre de 1848, hace, pues, más de ciento cincuenta años.

Otra celebración eucarística especial es la adoración eucarística de las Cuarenta horas que tiene su origen en Roma, en el siglo XIII. Esta costumbre, marcada desde su inicio por un sentido de expiación por el pecado -cuarenta horas permanece Cristo en el sepulcro-, recibe en Milán durante el siglo XVI un gran impulso a través de San Antonio María Zaccaria (+1539) y de San Carlos Borromeo después (+1584). Clemente VIII, en 1592, fija las normas para su realización. Y Urbano VIII (+1644) extiende esta práctica a toda la Iglesia.

La adoración eucarística tendrá también su eco en la vida religiosa creándose institutos especialmente centrados en la veneración de la Eucaristía algunos muy antiguos, como los monjes blancos o hermanos del Santo Sacramento, fundados en 1328 por el cisterciense Andrés de Paolo. Pero estas fundaciones se producen sobre todo a partir del siglo XVII, y llegan a su mayor número en el siglo XIX.

También destacar los congresos eucarísticos el primer congreso eucarístico internacional se celebra en Lille en 1881, y desde entonces se han seguido celebrando ininterrumpidamente hasta nuestros días.

Epilogo

El culto a la Eucaristía fuera de la Misa llega, en fin, a integrar la piedad común del pueblo cristiano. Muchos fieles practican diariamente la visita al Santísimo. En las parroquias, con el rosario, viene a ser común la Hora santa, la exposición del Santísimo diaria o semanal, por ejemplo, en los Jueves eucarísticos.