IV Feria del Marisco

Se acerca el verano y qué mejor manera de combatir el calor que degustando un exquisito marisco fresco, acompañado de un Viñaverde “frío frío” de nuestra tierra, en la cuarta edición de la feria del marisco organizada por nuestra Hermandad.

Acércate hasta el paseo de las Mercedes los próximos días 30 de junio y 1 de julio para disfrutar de este evento gastronómico.

Habrá actuaciones en directo.

¡Buen ambiente asegurado! ¡No te lo puedes perder!

 

Solemnidad del Corpus Christi

Mañana, Domingo 18 de junio, se celebrará en nuestra ciudad la Solemnidad del Corpus Christi, comenzando a las 18.00 horas con la celebración de la Santa Eucaristía en la Parroquia de Santiago Apóstol, concelebrada por los sacerdotes de Montilla.

A continuación, saldrá en procesión el Santísimo, entronizado en la Custodia, disponiéndose a recorrer las calles montillanas.

Un año más, la Hermandad del Sagrado Descendimiento asistirá corporativamente acompañando a Jesús Sacramentado. Los hermanos que deseen formar parte del cortejo y acompañar con cirio al Santísimo Sacramento, deberán comparecer a las 18.00 horas en la Parroquia de Santiago, portando la insignia de la Hermandad y debiendo vestir traje oscuro. Del mismo modo, habrán de guardar durante la Procesión la compostura, orden y seriedad habitual que nos distingue y el acto requiere, manifestando nuestra fe en la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo.

Santa Misa de Hermandad

Mañana, viernes 16 de junio, coincidiendo con el tercer viernes de mes, se celebrará en la Capilla del Sagrado Descendimiento la Santa Misa mensual de nuestra Hermandad.

Dando comienzo a las 21.30 horas, siendo precedida por el rezo del Santo Rosario a las 21.00 horas.

 

Origen del culto a la Eucaristía fuera de la misa

En estas fechas tan especiales en las que celebramos la festividad del Corpus Christi es interesante saber cuándo y de qué forma surge en la Iglesia esta costumbre.

Centralidad de la Eucaristía

Desde el principio del cristianismo, la Eucaristía es la fuente, el centro y el culmen de toda la vida de la Iglesia. Como memorial de la pasión y de la resurrección de Cristo Salvador, como sacrificio de la Nueva Alianza, como cena que anticipa y prepara el banquete celestial, como signo y causa de la unidad de la Iglesia, como actualización perenne del Misterio pascual, como Pan de vida eterna y Cáliz de salvación, la celebración de la Eucaristía es el centro indudable del cristianismo.

Normalmente, la Misa al principio se celebra sólo el domingo, pero ya en los siglos III y IV se generaliza la Misa diaria.

En los siglos primeros, a causa de las persecuciones y al no haber templos, la conservación de las especies eucarísticas se hace normalmente en forma privada, y tiene por fin la comunión de los enfermos, presos y ausentes.

Esta reserva de la Eucaristía, al cesar las persecuciones, va tomando formas externas cada vez más solemnes.

Las Constituciones apostólicas -hacia el 400- disponen ya que, después de distribuir la comunión, las especies sean llevadas a un sacrarium. El sínodo de Verdun, del siglo VI, manda guardar la Eucaristía «en un lugar eminente y honesto, y si los recursos lo permiten, debe tener una lámpara permanentemente encendida».

Estos signos expresan la veneración cristiana antigua al cuerpo eucarístico del Salvador y su fe en la presencia real del Señor en la Eucaristía. Todavía, sin embargo, la reserva eucarística tiene como fin exclusivo la comunión de enfermos y ausentes; pero no el culto a la Presencia real.

Ha de advertirse, sin embargo, que ya por esos siglos el cuerpo de Cristo recibe de los fieles, dentro de la misma celebración eucarística, signos claros de adoración, que aparecen prescritos en las antiguas liturgias. Especialmente antes de la comunión -Sancta santis, lo santo para los santos-, los fieles realizan inclinaciones y postraciones:

«San Agustín decía: “nadie coma de este cuerpo, si primero no lo adora”, añadiendo que no sólo no pecamos adorándolo, sino que pecamos no adorándolo»

Por otra parte, la elevación de la hostia, y más tarde del cáliz, después de la consagración, suscita también la adoración interior y exterior de los fieles. Hacia el 1210 la prescribe el obispo de París, antes de esa fecha es practicada entre los cistercienses, y a fines del siglo XIII es común en todo el Occidente. En nuestro siglo, en 1906, San Pío X, «el papa de la Eucaristía», concede indulgencias a quien mire piadosamente la hostia elevada, diciendo «Señor mío y Dios mío»

Primeras manifestaciones del culto a la Eucaristía fuera de la Misa

La adoración de Cristo en la misma celebración del Sacrificio eucarístico es vivida, como hemos dicho, desde el principio. Y la adoración de la Presencia real fuera de la Misa irá configurándose como devoción propia a partir del siglo IX, con ocasión de las controversias eucarísticas. Por esos años, al simbolismo de un Ratramno, se opone con fuerza el realismo de un Pascasio Radberto, que acentúa la presencia real de Cristo en la Eucaristía, no siempre en términos exactos.

Conflictos teológicos análogos se producen en el siglo XI. La Iglesia reacciona con prontitud y fuerza unánime contra el simbolismo eucarístico de Berengario de Tours (+1088). Su doctrina es impugnada por teólogos como Anselmo de Laón (+1117) o Guillermo de Champeaux (+1121), y es inmediatamente condenada por un buen número de Sínodos (Roma, Vercelli, París, Tours), y sobre todo por los Concilios Romanos de 1059 y de 1079 (Dz 690 y 700).

En efecto, el pan y el vino, una vez consagrados, se convierten «substancialmente en la verdadera, propia y vivificante carne y sangre de Jesucristo, nuestro Señor». Por eso en el Sacramento está presente totus Christus, en alma y cuerpo, como hombre y como Dios.

Estas enérgicas afirmaciones de la fe van acrecentando más y más en el pueblo la devoción a la Presencia real.

A partir del siglo XIII y a pesar de que se dan numerosas degradaciones en referencia a la eucaristía pero también se producen en esta época grandes avances de la devoción eucarística. Entre otros muchos, podemos considerar el testimonio impresionante de san Francisco de Asís (1182-1226). Poco antes de morir, en su Testamento, pide a todos sus hermanos que participen siempre de la inmensa veneración que él profesa hacia la Eucaristía y los sacerdotes.

Santa Juliana de Mont-Cornillon y la fiesta del Corpus Christi

A partir del año 1208, el Señor se aparece a santa Juliana (1193-1258), primera abadesa agustina de Mont-Cornillon, junto a Lieja. Esta religiosa es una enamorada de la Eucaristía, que, incluso físicamente, encuentra en el pan del cielo su único alimento. El Señor inspira a santa Juliana la institución de una fiesta litúrgica en honor del Santísimo Sacramento. Por ella los fieles se fortalecen en el amor a Jesucristo, expían los pecados y desprecios que se cometen con frecuencia contra la Eucaristía, y al mismo tiempo contrarrestan con esa fiesta litúrgica las agresiones sacrílegas cometidas contra el Sacramento por cátaros, valdenses, petrobrusianos, seguidores de Amaury de Bène, y tantos otros.

Bajo el influjo de estas visiones, el obispo de Lieja, Roberto de Thourotte, instituye en 1246 la fiesta del Corpus. Hugo de Saint-Cher, dominico, cardenal legado para Alemania, extiende la fiesta a todo el territorio de su legación. Y poco después, en 1264, el papa Urbano IV, antiguo arcediano de Lieja, que tiene en gran estima a la santa abadesa Juliana, extiende esta solemnidad litúrgica a toda la Iglesia latina mediante la bula Transiturus. Esta carta magna del culto eucarístico es un himno a la presencia de Cristo en el Sacramento y al amor inmenso del Redentor, que se hace nuestro pan espiritual.

La nueva devoción, sin embargo, ya en la misma Lieja, halla al principio no pocas oposiciones. El cabildo catedralicio, por ejemplo, estima que ya basta la Misa diaria para honrar el cuerpo eucarístico de Cristo. De hecho, por un serie de factores adversos, la bula de 1264 permanece durante cincuenta años como letra muerta.

Prevalece, sin embargo, la voluntad del Señor, y la fiesta del Corpus va siendo aceptada en muchos lugares: Venecia, 1295; Wurtzburgo, 1298; Amiens, 1306; la orden del Carmen, 1306; etc. Los títulos que recibe en los libros litúrgicos son significativos: dies o festivitas eucharistiæ, festivitas Sacramenti, festum, dies, sollemnitas corporis o de corpore domini nostri Iesu Christi, festum Corporis Christi, Corpus Christi, Corpus…

El concilio de Vienne, finalmente, en 1314, renueva la bula de Urbano IV. Diócesis y órdenes religiosas aceptan la fiesta del Corpus, y ya para 1324 es celebrada en todo el mundo cristiano.

El culto eucarístico se generaliza

Las exposiciones mayores se van implantando en el siglo XV, y siempre la patria de ellas «es la Europa central. Alemania, Escandinavia y los Países Bajos fueron los centros de difusión de las prácticas eucarísticas, en general»

La exposición del Santísimo recibe una acogida popular tan entusiasta que ya hacia 1500 muchas iglesias la practican todos los domingos, normalmente después del rezo de las vísperas. Con el fin de que nunca cese el culto de fe, amor y agradecimiento a Cristo, presente en la Eucaristía, nacen las Cofradías del Santísimo Sacramento, que «se desarrollan antes, incluso, que la festividad del Corpus Christi.

Las devociones eucarísticas, que hemos visto nacer en centro Europa, arraigan de modo muy especial en España, donde adquieren expresiones de gran riqueza estética y popular, como los seises de Sevilla o el Corpus famoso de Toledo.

Las Asociaciones y Obras eucarísticas se multiplican en los últimos siglos: la Guardia de Honor, la Hora Santa, los Jueves sacerdotales, la Cruzada eucarística, etc.

Atención especial merece hoy, por su difusión casi universal en la Iglesia Católica, la Adoración Nocturna, asociación iniciada en París por Hermann Cohen el 6 de diciembre de 1848, hace, pues, más de ciento cincuenta años.

Otra celebración eucarística especial es la adoración eucarística de las Cuarenta horas que tiene su origen en Roma, en el siglo XIII. Esta costumbre, marcada desde su inicio por un sentido de expiación por el pecado -cuarenta horas permanece Cristo en el sepulcro-, recibe en Milán durante el siglo XVI un gran impulso a través de San Antonio María Zaccaria (+1539) y de San Carlos Borromeo después (+1584). Clemente VIII, en 1592, fija las normas para su realización. Y Urbano VIII (+1644) extiende esta práctica a toda la Iglesia.

La adoración eucarística tendrá también su eco en la vida religiosa creándose institutos especialmente centrados en la veneración de la Eucaristía algunos muy antiguos, como los monjes blancos o hermanos del Santo Sacramento, fundados en 1328 por el cisterciense Andrés de Paolo. Pero estas fundaciones se producen sobre todo a partir del siglo XVII, y llegan a su mayor número en el siglo XIX.

También destacar los congresos eucarísticos el primer congreso eucarístico internacional se celebra en Lille en 1881, y desde entonces se han seguido celebrando ininterrumpidamente hasta nuestros días.

Epilogo

El culto a la Eucaristía fuera de la Misa llega, en fin, a integrar la piedad común del pueblo cristiano. Muchos fieles practican diariamente la visita al Santísimo. En las parroquias, con el rosario, viene a ser común la Hora santa, la exposición del Santísimo diaria o semanal, por ejemplo, en los Jueves eucarísticos.

Visita de la Hermandad Filial Montillana de la Virgen de los Remedios de Aguilar de al Frontera

En la mañana de ayer sábado 10 de junio hemos recibido en nuestra Capilla, la visita de la Hermandad Filial Montillana de la Virgen de los Remedios de Aguilar de la Frontera.

Nuestro Hermano Mayor agradeció en nombre de la Hermandad su visita en un día tan señalado: “…Hoy es un día importante, ya que estamos orgullosos de poder abriros un año más las puertas de nuestra Capilla que también es vuestra casa, y ofrecer estas flores a nuestra Madre Bendita de la Encarnación. Las flores son la más bella ofrenda que sus hijos le podemos hacer y simbolizan la unión entre ambas devociones, Remedios y Encarnación, siempre ante la divina presencia del SEÑOR DEL SAGRADO DESCENDIMIENTO…”

Antes de reanudar su camino, los peregrinos realizaron una plegaria a la Santísima Virgen de la Encarnación.

En nombre de la Hermandad, nuestro Hermano Mayor, pidió al Señor del Sagrado Descendimiento la protección, ayuda y guía en su peregrinación y les pidió que llevarán hasta las plantas de la Virgen de los Remedios de Aguilar, un trocito de los corazones de los hermanos de esta humilde Hermandad montillana, deseando que este encuentro tenga lugar durante muchos años más. 

¿Qué es Pentecostés?

Hemos celebrado apenas unos días la fiesta de Pentecostés, poniendo con ello fin al tiempo Pascual, pero, ¿realmente sabemos que tradición tiene esta fiesta, en qué consiste esta celebración, o qué importancia tiene?
Tradicionalmente tiene su origen en la religión judía, la fiesta de Pentecostés, se asigna con el vocablo Hebreo “Shavuot”, que literalmente significa “semanas”. Se celebraba el día 6 del mes de Siván (Junio), para conmemorar la promulgación de la ley.
Esta gran fiesta de acción de gracias, es también llamada fiesta de la cosecha, o de las semanas, debido a que se celebra siete semanas después de la pascua y de la fiesta de los panes sin levadura. (Exo. 23:16, Núm 28:26-31).

Y fue precisamente en la celebración de esta fiesta judía cuando sucedió el acontecimiento más trascendente para los cristianos después de la Resurrección de Cristo la venida del Espíritu Santo.
“Al cumplirse el día de Pentecostés, estando todos juntos en un lugar, se produjo de repente un ruido proveniente del cielo como el de un viento que sopla impetuosamente, que invadió toda la casa en la que residían. Aparecieron, como lenguas de fuego, que se posaron sobre cada uno de ellos, quedaron todos llenos del Espíritu Santo; y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, según que el Espíritu les otorgaba expresarse. Residían en Jerusalén judíos varones piadosos, de cuantas naciones hay bajo el cielo, y habiéndose corrido la voz, se juntó una muchedumbre, que se quedó confusa al oírles hablar cada uno en su propia lengua. Estupefactos de admiración, decía: Todos estos que hablan, ¿no son galileos? Pues ¿cómo nosotros los oímos cada uno en nuestra propia lengua, en la que hemos nacido? Partos, medos, elamitas, …los oímos hablar en nuestras propias lenguas las grandezas de Dios. Todos, fuera de sí y perplejos, se decían unos a otros: ¿Qué quiere decir esto? Otros, burlándose, decían: Están bebidos” (Hch 2,1-13).

¿QUÉ OCURRIÓ EN AQUELLA HABITACIÓN EL DÍA DE PENTECOSTÉS?
Lo que les ocurrió fue que se les “abrieron los ojos” y reconocieron dónde y cómo se manifiesta el Espíritu y desde entonces decidieron dejarse conducir por Él. Los discípulos “llenos del Espíritu Santo” entendieron que la mejor forma de vivir conforme a la voluntad de Dios era la de “dejarse llevar por el Espíritu” (Rm 8,14). Pero como podemos reconocer hoy, en nuestro mundo y nuestra historia, al Espíritu; y en qué consiste dejarse conducir por Él. Supone ante todo prestar atención a los frutos que él sigue produciendo entre nosotros.

¿DONDE SE MANIFIESTA HOY EL ESPÍRITU DE DIOS?
-Allí donde hay personas que se desviven por los demás y que son capaces de amar a pesar del egoísmo que les rodea.
-Allí donde hay hombres buscadores de verdad que son luchadores empeñados en hacer frente a la injusticia en forma de dominio y opresión.
-Allí donde hay hombres que confían en las posibilidades de futuro; allí donde hay iniciativas, creatividad es donde el espíritu se muestra eficaz.
-Allí donde brota la palabra profética, que denuncia el mal y la opresión del pobre; allí donde los hombres sufren persecución por levantar su voz en nombre de los que no tienen voz…
-Allí donde los hombres superan sus dificultades, donde se acepta al que es diferente en raza, lengua o cultura; allí donde se pone en práctica la solidaridad.
Allí donde ocurre todo esto, y más, reina el Espíritu de Dios; y el Reino de Dios comienza a ser real.

Y NOSOTROS ¿QUE DEBEMOS HACER PARA DEJARNOS CONDUCIR POR EL ESPÍRITU?
-Desear que el Espíritu ilumine nuestra vida, que esté presente en la toma de decisiones importantes en nuestra vida… Lo primero es invocar al Espíritu, pedir su asistencia.
-Confiados en el poder de la invocación, hemos de procurar ver la vida, propia y del mundo, en clave positiva y optimista, porque el Espíritu impulsa la creación hacia el futuro deseado por Dios. Confiar en la guía del Espíritu es tener fe en las posibilidades del hombre…
-Muchas veces, dejarse llevar por el Espíritu, requiere renunciar a nuestros propios cálculos… Es necesario arriesgarse, desinstalarse, aventurarse a lo nuevo…

A MODO DE REFLEXIÓN.
Estas preguntas podrían servirnos para un momento de oración y reflexión:
-¿Qué hago yo para captar lo el Espíritu “me sugiere” a través de personas, hechos o acontecimientos…, que se relacionan con mi vida?.
-¿Qué personas me han orientado e iluminado en las decisiones que he debido tomar?.
-¿Recuerdo algún hecho o acontecimiento que haya marcado especialmente mi vida? ¿Cuál?
-¿Tengo interés por conocer dónde y cómo actúa hoy el Espíritu. En qué lo manifiesto?
-¿Qué actitudes de los hombres de nuestro tiempo demuestran que el Espíritu de Dios actúa en donde ellos están?
-¿Qué palabras, de denuncia o proféticas, recuerdo haber oído últimamente que me hayan producido la impresión de que han sido inspiradas por Dios?

A MODO DE CONCLUSIÓN
Todos poseemos ya el Espíritu y sus dones…
SABIDURÍA, es darse el gustazo de vivir en cristiano.
ENTENDIMIENTO, es como captar la presencia del amigo en todas partes
CONSEJO, es como una intuición para saber siempre lo que Dios quiere
CIENCIA, es saber elegir y ver en todo ello la presencia del amor de Dios
FORTALEZA: es afrontar con él las dificultades, como el niño con su padre
PIEDAD, es sentir que Dios es tu Padre
AMOR DE DIOS, es respeto, veneración, y no miedo hacia nuestro Padre Dios.
Es cuestión de saberlo valorar, tomar conciencia de la fuerza espiritual que Dios nos regala, y corresponderle con disponibilidad… como talante y actitud de vida.

María Santísima ataviada para el tiempo estival

Nuestra Amantísima Titular, María Santísima de la Encarnación, ataviada para el Tiempo litúrgico de Pascua de Resurrección y el inminente tiempo estival.

Vestida magistralmente por D. Javier Aguilar Cejas, luce un elegante tocado de tisú de oro con manto color crema y motivos plateados en damasco, saya de tejido brocado en color blanco rematada con filo de concha de oro.

María Santísima luce, también, en su pecho un elegante Rosario de nácar y, como novedad, un fino broche de oro.

Fotografía: Abrahan Guijarro Jiménez

 

Comienzan los ensayos del Grupo de Teatro para la representación de la obra “La Bella y la Bestia”

En la tarde de hoy domingo han comenzado los ensayos del Grupo de Teatro de la Hermandad, que culminarán con la representación de la obra “La Bella y la Bestia”.

El lugar de encuentro ha sido en la Capilla y, como no podía ser de otra manera, se ha realizado una oración ante nuestros Sagrados Titulares, a los que se han encomendado en esta nueva etapa.

Nuestro Hermano Mayor se ha dirigido a los presentes felicitándolos por el excelente trabajo realizado en ediciones anteriores. En este nuevo reto, que hoy ha comenzado, ha resaltado la importancia que tiene el que vivan y se sientan parte del día a día de la Hermandad y que, al final del camino, lo importante sea que se sientan con la satisfacción del trabajo bien hecho.

 

Únete al Grupo de Teatro

El próximo viernes día 26 de Mayo tienes la oportunidad de unirte al Grupo de Teatro Descendimiento. Si te gusta el teatro, bailar y pasártelo bien este es tu grupo ideal. Estaremos de 19h a 21h en el salón parroquial Sagrado Corazón (pasaje de Boti) esperando a tod@s aquellos que quieran unirse a esta gran familia.

El próximo domingo 28 de mayo a las 18 h, darán comienzo los ensayos.

Si no lo vives, no lo sientes!!!!!!!